Filtro de aire de motor nuevo, de panel rectangular con marco de goma naranja y pliegues de papel

Cómo cambiar el filtro de aire del coche en 10 minutos

Fácil 10-15 min 6 pasos

Si solo vas a hacerle una cosa a tu coche en todo el año, que sea esta. Cambiar el filtro de aire del motor no requiere levantar el coche, no mancha y en la mayoría de modelos se hace sin una sola herramienta. Diez minutos, y el motor respira como el primer día.

¿Cuándo toca? Lo normal es cada 15.000 o 20.000 kilómetros, o una vez al año, pero eso depende mucho de por dónde ruedas: si haces pistas de tierra o vives en una zona con mucho polvo, mira el filtro cada pocos meses. Y hay un aviso claro de que va tarde: si notas que el coche tira menos o gasta más sin motivo aparente, el filtro es de lo primero que hay que descartar.

Ojo con no confundirlo con el filtro del habitáculo, que es el que limpia el aire que entra por la ventilación al interior. Se parecen (los dos son un panel de papel plisado), pero el de motor es más grueso, lleva marco de goma o espuma y tiene una forma específica para tu coche. Ese otro va en otro sitio y en otra guía.

Antes de empezar

Lo que necesitas

Cómpralo todo antes de levantar el coche. Quedarse a medias es lo que arruina la tarde.

  • 01

    Filtro de aire de motor para tu motor

    Muchos motores del mismo grupo comparten filtro, pero la forma cambia entre unos y otros. Busca por marca, modelo y motor, o copia la referencia impresa en el marco del viejo.

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  • 02

    Destornillador de estrella o llave de vaso pequeña

    Solo si tu caja del filtro va con tornillos en vez de clips. Suele ser Phillips o un vaso de 7 u 8 mm.

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  • 03

    Trapo de microfibra

    Para limpiar el fondo de la caja antes de poner el filtro nuevo. Una bayeta vieja vale.

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Manos a la obra

Paso a paso

  1. Abre el capó y localiza la caja del filtro

    Con el motor apagado y frío, busca una caja de plástico negra, grande y rectangular, normalmente a un lado del motor, con un tubo gordo que sale de ella hacia el motor. Esa es la caja del filtro de aire (el airbox). Si no la ves a la primera, sigue ese tubo de admisión hacia atrás y llegarás a ella.

  2. Suelta la tapa

    Mira cómo va cerrada: la mayoría llevan cuatro clips metálicos que se abren haciendo palanca con los dedos; otras llevan tornillos. Si hay un sensor con un cable enchufado en la tapa (el caudalímetro), no hace falta desconectarlo: basta con apartar la tapa sin tirar del cable.

  3. Saca el filtro viejo y mira cómo está colocado

    Levanta la tapa y saca el filtro. Antes de tirarlo, fíjate en la orientación: hacia dónde miran los pliegues y por qué lado va la junta de goma. El nuevo va exactamente igual. Ponlo a contraluz: si no pasa la luz o ves hojas, insectos y polvo apelmazado, estaba pidiendo el cambio a gritos.

  4. Limpia el fondo de la caja

    Con el trapo, retira el polvo, las hojas y lo que haya caído en el fondo de la caja. Si dejas porquería ahí, se la traga el motor en cuanto arranques. No uses aire a presión hacia dentro del tubo de admisión.

  5. Coloca el filtro nuevo

    Antes de nada, compara el nuevo con el viejo: misma forma, mismo tamaño, mismo grosor y mismas pestañas o muescas. Si no coinciden, no lo montes. Encájalo en la misma posición que tenía el viejo, con la junta de goma bien asentada en todo el contorno. Tiene que entrar sin forzar: si hay que apretar mucho o se dobla, es que no es la referencia correcta o está al revés.

  6. Cierra la tapa y comprueba que sella

    Vuelve a poner la tapa, cierra todos los clips o tornillos y pasa la mano por el borde: no debe quedar ninguna holgura por la que entre aire sin filtrar. Arranca el motor unos segundos y listo. Apunta la fecha y los kilómetros.

Errores que se pagan caros

  • Montar el filtro al revés o con la junta mal asentada: entra aire sin filtrar y el motor lo paga con el tiempo.
  • Cerrar la tapa dejando un clip suelto o un tornillo sin apretar: ruido raro al acelerar y entrada de aire sucio.
  • Comprar por la forma en vez de por la referencia: hay filtros casi iguales que no sellan bien en tu caja.
  • No limpiar el fondo de la caja: toda esa suciedad acaba dentro del motor.
  • Soplar el filtro viejo con el compresor para 'reutilizarlo': rompe el papel y deja de filtrar. Un filtro nuevo cuesta menos que un café con tostada.
  • Confundirlo con el filtro del habitáculo: ese es fino, de papel o tela sin marco de goma, y va dentro del coche (detrás de la guantera casi siempre). Se parecen en la foto de la tienda, pero no son intercambiables.
Sé honesto contigo

Cuándo llevarlo al taller

  • Al soltar la tapa ves que el caudalímetro o su conector están rotos o con el cable pelado.
  • La caja del filtro tiene grietas o el tubo de admisión está roto: por ahí entra aire sin filtrar aunque el filtro esté nuevo.
  • Después del cambio se enciende un testigo en el cuadro: probablemente algo se ha quedado desconectado y conviene que lo miren con la máquina de diagnosis.
  • Tu coche es de los pocos en los que la caja va enterrada bajo otras piezas y hay que desmontar medio motor para llegar: ahí no compensa.